El arte de la alfombra armenia, un patrimonio milenario tejido de historia
Una tradición milenaria arraigada en el altiplano
En el altiplano armenio, el arte del tejido y el anudado de alfombras hunde sus raíces en la más remota Antigüedad. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz instrumentos de tejido que datan de los milenios III y II antes de nuestra era en yacimientos como Teghut, Shresh Blur o Shengavit. Fragmentos textiles descubiertos en la cueva de Areni-1, así como vestigios que se remontan a los siglos XIII y VII a. C., hallados en Artik, Karmir Blur y Ani, dan testimonio de esta antigüedad. Ya en el siglo V antes de nuestra era, el historiador griego Heródoto relataba que los habitantes del Cáucaso teñían sus lanas con tintes vegetales cuyo brillo no se alteraba ni con el agua ni con el paso del tiempo.
La alfombra de nudos más antigua que ha llegado intacta hasta nuestros días es la alfombra de Pazyryk, descubierta en 1949 por el arqueólogo Serguéi Rudenko en una tumba congelada de Siberia y conservada en el Museo del Hermitage en San Petersburgo. Datado entre los siglos V y III antes de nuestra era, este ejemplar confeccionado con el nudo doble armenio presenta hilos teñidos con cochinilla armenia, el vordan karmir. Especialistas en arte textil antiguo, como Ulrich Schurmann y Volkmar Gantzhorn, reconocen en ella una obra de origen armenio, destacando la similitud entre los motivos de los caballos de Pazyryk y los bajorrelieves de la delegación armenia esculpidos en Persépolis.
Esta artesanía respondía ante todo a necesidades cotidianas: en una vivienda tradicional de piedra y roca desprovista de pisos de madera, la alfombra daba calidez al suelo y decoraba paredes, divanes y camas. Elaborada principalmente por mujeres en el hogar, constituía una parte indispensable del ajuar de las jóvenes, al tiempo que adornaba iglesias, altares y sacristías.
Vocabulario, técnicas y motivos emblemáticos
El idioma armenio emplea tradicionalmente dos términos para designar estas obras textiles: la palabra gorg, que se aplica específicamente a las alfombras de pelo o anudadas, y la palabra karpet, reservada para los tejidos planos sin pelo. El término kapert, derivado de la raíz kap, que significa «nudo», aparece ya en el siglo V en la traducción armenia de los Evangelios, en particular en Mateo 9:16 y Marcos 2:21. Por su parte, la palabra gorg aparece grabada en una inscripción de 1242-1243 en los muros de la iglesia de Kaptavan, en Artsaj. Asimismo, autores árabes medievales como Yaqut al-Hamawi y Abd ar-Rashid al-Bakuvi recuerdan que el término kali o khali, empleado en todo el mundo musulmán para designar la alfombra anudada, proviene del nombre de la ciudad armenia de Karín (llamada Qaliqala por los árabes).
La artesanía armenia se distingue por una gran diversidad de repertorios ornamentales. Las alfombras llamadas vishapagorg (alfombras de dragones) figuran entre las más antiguas y notables: asocian el dragón estilizado con el árbol de la vida, el fénix y formas geométricas almenadas. A esta familia se suman las artsvagorg (alfombras de águilas) y las otsagorg (alfombras de serpientes). A lo largo de los siglos, los artesanos desarrollaron una rica gama de motivos geométricos, florales y cruciformes, a menudo estructurados alrededor de medallones centrales polilobulados o en forma de estrella.
En el centro de los intercambios medievales y la proyección internacional
En la época medieval, Armenia exportaba ampliamente sus producciones. Desde el siglo VIII, bajo la dominación abasí, los tributos anuales enviados a Bagdad incluían alfombras armenias. En el siglo X, los cronistas árabes Ibn Hawqal y al-Istajri describían la fama de las manufacturas textiles de Dvin y Artashat, reconocidas por la calidad de su lana y el brillo de sus tintes obtenidos a partir de la cochinilla. En el siglo XIII, el historiador Kirakos Gandzaketsi elogiaba la maestría textil de la princesa Arzu-Jatún y de sus hijas en Artsaj, mientras que Marco Polo calificaba las piezas confeccionadas por los artesanos armenios como las más hermosas del mundo.
El comercio de alfombras se extendió hacia Europa occidental gracias a los mercaderes de Cilicia, que exportaban sus telas desde los puertos de Ayas y Sis hacia Florencia, hecho consignado por el banquero italiano Francesco Balducci Pegolotti. Comunidades mercantiles armenias establecidas en Egipto, Polonia, Ucrania, Rumania o Rusia difundieron luego esta producción. En 1604, durante las deportaciones ordenadas por el sah de Irán Abás I, artesanos de Julfa se instalaron en Nueva Julfa (Isfahán), lo que impulsó el comercio hacia la India y Rusia. En el siglo XVIII, los comerciantes armenios contaban incluso con un sector propio en la Bolsa Real de Londres, a lo largo de Threadneedle Street.
Pruebas históricas, memoria y renacimiento contemporáneo
Las masacres y el genocidio armenio perpetrados entre 1894 y 1923 transformaron esta geografía artesanal al arrasar con los centros de tejido de Armenia occidental y del Imperio otomano. En los orfanatos creados en Oriente Próximo para acoger a los sobrevivientes, el aprendizaje del tejido permitió transmitir este oficio a los más jóvenes. En Ghazir, Líbano, bajo la dirección del misionero suizo Jacob Kuenzler y del Near East Relief, cuatrocientas huérfanas confeccionaron entre 1924 y 1925 una alfombra adornada con cuatro millones de nudos que representaba el Jardín del Edén, obsequiada posteriormente a la Casa Blanca.
Al mismo tiempo, la diáspora hizo prosperar esta herencia en Estados Unidos, donde maestros como S. Tayryakyan y K. Taushadjyan desarrollaron el estilo conocido como «saruk americano», mientras que la empresa A & M Karagheusian abría sus talleres industriales en 1904. Durante el período soviético, la creación de cooperativas mantuvo la tradición, con fábricas como Arm Carpet en Ereván en 1924, los talleres de Ijeván en 1959 o los de Karmirgyugh en 1958.
Hoy en día, el arte de la alfombra sigue muy vivo gracias a talleres de tejido manual como Tufenkian, establecida en Ereván desde 1994, Megerian Carpets desde 2000 o la fábrica Artsakh Carpet fundada en 2013 en Stepanakert, año en que también abrió sus puertas un museo de la alfombra en Shushi.
Fuentes
- Tapis arménien (Wikipedia fr)
- Armenian carpet (Wikipedia en)
- Հայկական գորգ (Wikipedia hy)
- Армянский ковёр (Wikipedia ru)
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